Lectura: Romanos 12:3-13
Una estación de monitoreo de aire sobre una montaña en California ha detectado partículas llevadas por el viento que volaron a través del Océano Pacífico desde plantas de energía a carbón y fundiciones a miles de kilómetros de distancia. Algunos expertos predicen que, un día, las economías en expansión en otras naciones, podrían ser las responsables de un tercio de la contaminación en California.
Algo similiar pasa con nosotros los cristianos y nuestras relaciones con otros creyentes. Para bien y para mal, afectamos a los otros cristianos que nos rodean.