¿Por qué soy tan dependiente?

Le ha pasado alguna vez estar o conocer a alguien que quiera para sí misma lo que los otros creen que es lo mejor.

He tenido la oportunidad de compartir con un amigo que tiene esta forma de actuar: siempre que se ve ante la necesidad de tomar una decisión, pregunta a quienes estamos cerca qué debe hacer. Si no estamos a su alcance, llama a cada uno a preguntarle su opinión.

Déjalo a mi Cargo

Una mujer de nombre Mary Ellen, experimentó en cierta ocasión una gran carga. Se sentía turbada que no podía dormir ni comer, arriesgaba su salud física y emocional, estaba a punto de una crisis nerviosa. Sin embargo, pudo reconocer que ella nada podía hacer para cambiar sus circunstancias.

Agradecido… otra vez Agradecido

¿Cuáles son los deseos de tu corazón? ¿Qué es lo que tanto has anhelado y aún no ha llegado? ¿La frustración, la desilusión y el desencanto ya han tocado tu corazón? ¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando estas cosas nos suceden?

Sin duda que lo primero es un deseo interno de quejarnos. Ver la vida como injusta con nosotros y , a la gente como nuestros verdugos y a Dios como insensible, lejano y desinteresado.

La vida no nos debe nada y si Dios nos pasara la cuenta de todas sus misericordias tendríamos que retroceder y caer de rodilla, pedir perdón y decirle que hemos sido injustos con él y con la vida.

No quiero perder mi primer amor

Lectura: Apocalipsis 2:4

Hoy recordaré con gran entusiasmo las mejores y más nítidas horas, pasadas ante el Señor cuando él llevó mi carga, cuando recibí las preciosas promesas, y cuando me regocijé en la salvación que llenó mi alma de paz.

Dios deshizo mis Rebeliones

Lectura: Isaías 44:22

Quiero hoy observar atentamente la comparación de mis pecados como una nube. Las nubes son de muchas formas y sombras, de igual manera son mis transgresiones. Como las nubes oscurecen la luz del sol, y oscurecen el paisaje abajo, así también mis pecados ocultan de mi vida la luz de cara de Jehová, y me sienta en la sombra de la muerte.