Erasmo

Lectura: Salmos 119:17-24

Durante siglos, a muchos cristianos no se les permitió leer la Palabra de Dios en su propio idioma. En vez de ello, se les alentaba a asistir a servicios religiosos en latín, los cuales muy pocos podían entender.

Luego, en 1516, el erudito holandés Erasmo compiló y publicó el primer Nuevo Testamento en el idioma griego original. Esta obra, que marcó un hito, fue la base para la publicación posterior de la Biblia en alemán de Lutero, la Biblia en inglés de Tyndale, la Versión de Casiodoro de Reina y la Versión King James. Estas traducciones hicieron que las Escrituras fueran comprensibles a millones de personas en todo el mundo.

La vida según la plomada

Lectura: Salmos 119:9-16

A Charlie Riggs se le ha llamado «el hombre detrás de Billy Graham». Durante casi cuarenta años, Riggs fue el director de consejo y seguimiento en las reuniones evangelísticas del Sr. Graham. En sus clases de capacitación para consejeros, Charlie les enseñó a miles de personas los principios básicos de cómo vivir para Cristo y compartir su fe con los demás.

El arte de la gente común

Lectura: Mateo 4:18-25

Caravaggio, el pintor italiano del siglo XVI, recibió críticas mordaces en su tiempo por representar a los personajes de la Biblia como personas comunes y corrientes. Sus críticos reflejaban una época en la que sólo se consideraba a los miembros de la realeza y la aristocracia como sujetos apropiados para la «inmortalidad» del arte. El lienzo «San Mateo y el ángel» que le encomendaron a Caravaggio ofendió tanto a los líderes de la iglesia que tuvo que volverse a pintar. No podían aceptar ver a Mateo con las facciones físicas de un obrero cotidiano.

Un puñado de espinas

Lectura: Salmos 105:1-5

Jeremy Taylor fue un clérigo inglés del siglo XVII que sufrió una severa persecución por causa de su fe. Pero, aunque su casa fue saqueada, su familia fue dejada en la miseria y sus propiedades fueron confiscadas, él siguió contando las bendiciones que no podía perder.

La cadena de la falta de gracia

Lectura: Mateo 6:9-15

Cuando siento que me han tratado injustamente, puedo idear cien razones para no perdonar. «Tiene que aprender una lección». «Dejaré que sufra por un rato; le hará bien». «No me corresponde a mí dar el primer paso». Cuando finalmente me ablando hasta el punto de conceder el perdón, parece que hubiera dado un salto de la lógica dura a la sensiblería.