El conejo del sombrero

Lectura: Proverbios 1:5

Steve Martin sabía que quería ser animador. Trabajó mucho como mago y comenzó a atraer a la audiencia. Sin embargo, algunos de los trucos no funcionaron. Martin podría haberse descorazonado, pero escuchó y observó a su audiencia con cuidado. Notó que la multitud estallaba en risas cuando el truco fallaba.

En respuesta a la audiencia, Martin dijo: Revisé en mi actuación y comencé a sacar todas las cosas que habían funcionado bien.

El árbol de la bendición

Lectura: Lucas 1:46-55

Leí acerca de una joven pareja cuyo negocio había fracasado, y tenían muy poco dinero para gastar en Navidad. Iban a tener que mudarse de su casa después del Año Nuevo. Pero no querían que eso les estropeara las fiestas. Así que decidieron dar una fiesta. Cuando llegaron los invitados, vieron un cedro decorado con una tira de luces y pequeños papeles enrollados y atados a las ramas con cinta.

Navidad en Tokio

Lectura: Hechos 17:22-34

La Nochebuena del 2003, el célebre pintor Makoto Fujimura se reunió con otros artistas para una fiesta en el Museo Sato en Tokio. Muchos habían donado sus obras para una exhibición de beneficencia y recaudar fondos para los niños en Afganistán. Después de la cena, el Sr. Fujimura, un apasionado cristiano que vive en Nueva York, compartió algunas palabras acerca del verdadero significado de la Navidad y la oportunidad que ellos tenían como artistas de crear obras para ayudar a traer esperanza al mundo.

Deseo de diciembre

Lectura: Apocalipsis 22:1-5

Diciembre es un mes en el que la gente celebra milagros. La tradición judía de la Janucá —la fiesta de las luces— conmemora el momento en el que una pequeña cantidad de aceite duró ocho días y mantuvo encendida la luz en el templo sin extinguirse. Y la Navidad celebra la venida de la «Luz del mundo», Dios en forma humana, Jesús.

Un regalo de lo más espléndido

Lectura: Miqueas 5:2-6

Tengo un viejo pedazo de yeso en mi escritorio que proviene del antiguo sitio del Herodium en la tierra de Israel. Me recuerda la humildad de nuestro Señor Jesús.

El Herodium era una espléndida residencia que servía de palacio de verano al rey Herodes, una suntuosa villa con opulentos apartamentos amueblados para la familia real y sus invitados. Presumía de un baño romano con pozas de agua caliente y frías, rodeadas por jardines con columnatas.