Prometamos
Ser tan fuertes que nada pueda estorbar nuestra paz mental;
Ser tan fuertes que nada pueda estorbar nuestra paz mental;
Ese día por la mañana derrame el café sobre el mejor mantel del hogar; y al estar limpiando me manche la ropa recién planchada y lavada que ya traía puesta.
Dos automovilistas se encontraban parados, uno detrás del otro, ante la luz roja de un semáforo. El de atrás empezó a tocar la bocina y el de adelante interpretó que le instaban a que emprendiera la marcha.
Pero al ver que la luz continuaba rojo no se movió, el de atrás empezó a insistir más con el toque de bocina.
Un día, el pequeño Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre, quien estaba saliendo hacia el jardín con el objeto de realizar unos trabajos en la huerta familiar, lo llamó para conversar con él. Jaimito, desconfiado, lo siguió, no sin antes decirle en forma irritada: “Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. “
Da gracias, por la vida misma, aunque la tuya no sea la más perfecta. Dios te la dio y el tenerla es ya un milagro. Aprende a valorarla para hacerla llevadera. No hagas de ella algo vano y vacío.
Da gracias por el aire que respiras. Es tan natural y vital y ni cuenta te das de que sin él con seguridad no vivirías. Por cada respiro que des recuerda y ten presente que Dios lo creó pensando en ti.