Lectura: Salmos 45:8
Hoy quiero alabar al Señor con todo mi corazón y al alabarlo lo alegraré, porque el Señor se goza en la alabanza de su pueblo. ¿Quién tiene el privilegio de alegrar al Señor? Nosotros, su Iglesia, su pueblo..su gente. ¿Cómo es eso posible? Por nuestro amor y con nuestro amor lo alegramos. A veces creemos que nuestro amor hacia él es insípido y nuestra alabanza sin mucho valor, pero la Biblia dice que nuestro amor lo exalta y nuestra alabanza lo alegra.
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