Uno de los errores mas frecuentes en mi vida espiritual, es no saber poner las cosas en el orden y la jerarquía correcta. A menudo caigo en la idea de tratar a Dios como si fuera un concejal o un alcalde a quien se le van a presentar reclamos y exigir cuentas de su administración. No se por qué esa extraña tendencia a pensar que Dios es una especie de Genio de la Lámpara.
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