Lectura: Mateo 23:4
El legalismo parece santo en la superficie, pero siempre transfiere la carga del Señor a nosotros. Se concentra en nuestras obras más que en las Suyas.
La adoración está destinada a celebrar todo lo que Jesús ha hecho por nosotros, y ¡no podemos llevarla verdaderamente a cabo ejerciendo presión sobre nosotros mismos o sobre otros para que se esfuercen!
Los beneficios de la adoración son evidentes, y entre más frecuente y libremente adoremos, mayores bendiciones experimentaremos. Pero esto no es porque ganemos las bendiciones del modo en que un perro podría ganarse una galleta por recuperar un periódico. Dios no dice: “Mira qué lindo adorador”.
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