Cuando leí el enunciado: “Usted tiene el poder potencial de ser lo que quiere ser…. “Si está dispuesto a pagar el precio…” que destacaba la contraportada de aquel primer libro de superación personal que cayó en mis manos, debo confesar que me produjo angustia, ansiedad y más preguntas: ¿contaría yo con potencial? ¿qué era eso? ¿qué significaba pagar el precio? Estaba yo parada justo en el punto en que el ser humano adolece de discernimiento, madurez y claridad de metas. En la etapa en que lo rosa se vuelve obscuro. Y aún lo más viable parece imposible.
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