Lectura: Salmos 70
«Oh Dios, acude a librarme» oró el salmista David (Salmos 70:1). Al igual que él, a nosotros no nos gusta esperar. Nos disgustan las largas colas en las cajas registradoras de los supermercados y los embotellamientos del tráfico en el centro de la ciudad y alrededor de los centros comerciales. Detestamos esperar en el banco o en algún restaurante.
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