Lectura: 2da. Pedro 1:4
Hoy recuerdo una anécdota que una vez leí y me hizo reflexionar. Una pobre y anciana viuda que vivía en las regiones altas de Escocia, fue visitada por en gentil caballero , quién escuchó que ella se encontraba en gran necesidad. La anciana señora se quejó de su condición y resaltó el hecho de que su hijo estaba en Australia y que vivía bien. El visitante le dijo: “Pero él no la ayuda a usted?. No, en nada, replicó ella. Él me escribe regularmente una vez al mes, pero solo me envía una pequeña pintura con su carta. El gentil hombre le pidió que le mostrara esas pinturas que ella había recibido y encontró que cada una de ellas eran pinturas muy valiosas y de gran calidad.
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