Lectura: 1 Pedro 5:8-11
Durante sus primeros años de ministerio, el predicador inglés Charles Simeon (1759-1836) fue un hombre duro e insistente en cuanto a expresar sus propias opiniones. Un día estaba visitando a un amigo y compañero en la labor pastoral en una aldea cercana. Una vez que se despidió y se fue, las hijas del amigo se quejaron ante su padre de la manera de ser del predicador Simeon. Él llevó a las muchachas al jardín interior de la casa y les dijo: «Dadme algunos de esos melocotones». Era principios del verano y los melocotones estaban verdes. Las muchachas preguntaron por qué era su padre quería fruta verde y no madura.
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