Lectura: Gálatas 1:6-9
Me encanta la oración que comienza con la frase «Dios, quédate en mi cabeza». La primera vez que la oí, debo admitir que pensé que sonaba un poquito extraña. Pero luego llegué a la conclusión de cuán desafortunado es si, en nuestros esfuerzos por acercarnos a Jesús, nos centramos en nuestra experiencia emocional de Él y dejamos nuestro intelecto fuera. Sin Su verdad resonando en nuestras cabezas, tarde o temprano nos apartaremos del camino.
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