Lectura: 1 Corintios 13
Ahora que los Juegos Olímpicos de Beijing han terminado, mis pensamientos se remontan a Eric Liddell, un antiguo campeón inmortalizado por su sorprendente victoria la cual le valió la medalla de oro en la carrera de los 400 metros durante los Juegos de París en 1924.
Un año después de su triunfo, Liddell partió para China, donde pasó los últimos veinte años de su vida como maestro misionero y pastor rural.
Comparte este artículo en Facebook