Sacando la basura

A menudo mi esposa tiene que recordarme que tengo que sacar la basura los días en que pasa el camión. No es una de mis tareas favoritas, pero hago acopio de mi determinación para realizarla y solo entonces puedo llevarla a cabo. Después, me siento bien por haber podido sacar la basura de la casa y me olvido del asunto hasta la semana siguiente.

Así como necesitamos de camiones para recoger la basura que se acumula en nuestros hogares, necesitamos permitir que Jesús elimine la “basura” que inevitablemente se acumula en nuestros corazones. Cuando nos olvidamos de sacar la basura, no se nos presenta un cuadro bonito. Jesús quiere que vertamos nuestra basura con regularidad al pie de la cruz. De hecho, él ha prometido eliminarla y olvidarla. “Pero, espera un minuto!”. Es posible que estemos hurgando en los botes, tratando de encontrar aquello de lo que todavía no estábamos dispuestos a separarnos?. Algún hábito pecaminoso al que no queremos renunciar, alguna fantasía a la que queremos aferrarnos, alguna venganza a la que todavía queremos prenderle fuego? Por qué queremos aferrarnos a la basura? Sacar la basura comienza con la confesión, y luego con tener la certeza de que Jesús se deshará de ella. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Hoy es el día de sacar la basura. Sácala y luego déjala allí!

- JS La confesión es la llave que abre la puerta al perdón.





Acerca del Autor

fué fundado en 1938 por M. R. De Haan, un médico del estado de Michigan que posteriormente llegó a ser pastor. El ministerio tiene oficinas internacionales en 20 países. Su publicación más conocida, Nuestro Pan Diario, es traducido a casi 30 idiomas.


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