Esos molestosos personajes

No voy a negar que siempre he sido un tipo un tanto solitario. Aprecio a mis amigos y en general nunca me falta compañía, pero a decir verdad, me aíslo un poco para disfrutar a mis anchas mi espacio. Las multitudes, las largas reuniones familiares o las prolongadas sobremesas me ponen un tanto nervioso.

Sin embargo, lo que pudiera ser un rasgo de mi carácter, en ocasiones me ha llevado a perderme grandes oportunidades, para descubrir nuevos amigos y obtener sabiduría y apoyo de los que ya tengo.

Ayer llegaba del aniversario de nuestra iglesia. Increíblemente ya han pasado cuatro años desde que todo inició. Y al revés de lo acostumbrado, disfruté cada minuto con mis hermanos y amigos. Buena comida, buena conversa, y uno que otro proyecto dando vuelta en el horizonte.

El hecho de haber pasado los últimos meses en compañía de mis hermanos en Cristo, no me ha traído sino bendición, al mismo tiempo que muchos de ellos han sido piezas fundamentales en mi camino de regreso a casa.

Todo esto me hace pensar en una conocida táctica militar. Una de las formas de asegurar la victoria en el campo de batalla, es neutralizar las comunicaciones entre las filas del bando enemigo. Sin comunicación, no hay coordinación, no hay feedback, no hay refuerzos, no hay auxilio…no hay nada! La batalla está perdida por aislamiento.

Si llevo esto a la vida cristiana, la comparación es obvia. Nuestro enemigo, Satanás, no pierde tiempo. Sus artimañas sutiles pero eficaces continuamente pretenden sorprendernos desprevenidos. Un cristiano que lucha solo es presa fácil.

Lamentablemente para los que hemos pasado tiempo fuera del redil, esta realidad es difícil de identificar. Nos molesta que nos llamen los entrometidos hermanos, o que nuestros familiares nos recuerden que no hemos asistido. No le vemos sentido a tanta reunión y tanta junta… ¿acaso no tienen nada más que hacer? ¿no tienen familia, trabajo o estudios de los cuales preocuparse? ¿a la reunión de los domingos le agregan aburridos estudios bíblicos?

Mientras tanto, la táctica del enemigo va cobrando fuerza y muchos hoy en día se van cerrando en si mismos, aislándose, amargándose… frustración total.

Si estás en esa situación… VUELVE, DATE CUENTA, ES UNA TRAMPA!!. Aunque parezca insufrible al principio, has el esfuerzo de congregarte, de reunirte con tu familia espiritual y compartir con los hermanos que en su gracia, Dios te ha concedido. Pronto descubrirás que detrás de esos molestosos personajes, hay personas que comparten tus mismas luchas, solo que ellos decidieron quedarse y pelear unidos… y si miras más de cerca verás la amorosa figura del Señor, tendiéndote la mano una vez más.

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 1 Pedro 5:8-9

Original de Regresando a casa



Acerca del Autor

es el creador del proyecto Twiek y de otros proyectos através de la Red. Actualmente trabaja en el campo de desarrollo y diseño de sitios de Internet, y sirve en su congregación como Maestro de Escuela Dominical.


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