Lectura: Filipenses 1:20
Hoy por la mañana estuve meditando en este pasaje y dije dentro de mi, el anhelo de Pablo es también el mío, porque hoy no quiero ser avergonzado en nada. Se que la vida trae para mi oportunidades que parecen buenas, agradables, prosperas y hasta fáciles pero que a la postre pueden avergonzarme y hoy no quiero tomar ese camino.
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