Lectura: Apocalipsis 3:20
Una de las cosas que más aprecio en mi casa es la puerta. Esa puerta es símbolo de autoridad y de firmeza. Le abro la puerta a quién yo deseo que entre y la cierro firmemente si encuentro que en el lado exterior de mi casa hay algo que me amenaza a mi y a mi familia. Por ello el Señor, queriendo hablar de intimidad dice que está tocando la puerta y si alguien oye su voz y le abre, entonces él entrará, y yo quiero hoy darle la oportunidad para que entre a mi vida.
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