Lectura: Éxodo 16:1-5
A mi esposa y a mí nos gusta patinar. Hay una larga colina cerca del final de una de nuestras rutas favoritas. La primera vez que comenzamos a tomar esta ruta, traté de animar a Sue diciéndole, «¿estás lista para la colina?» justo antes de emprender nuestra marcha hacia la cima. Pero un día ella me dijo: «¿Podrías, por favor, dejar de decir eso? Haces que parezca como si fuera una montaña enorme y eso me desalienta».
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