Lectura: 2 Corintios 6:9
Personas que no conocemos viajan todos los días en los autobuses, taxis, caminan por las calles de las ciudades, asisten a las instituciones educativas y en algunas ocasiones viven en nuestra propia casa y las llamamos familia.
Sin embargo, en muchas cuestiones nos privamos de buenos momentos, por no estar al tanto de lo que piensan, sienten y sueñan; sinceramente, por que no contamos con tiempo, para sentarnos a escuchar el lenguaje del corazón más que de las palabras.
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