Ponte en movimiento
Debemos ser productivos y avanzar siempre. La parábola del hijo pródigo nos enseña sobre productividad y resultados. Recordemos que se fue de casa de su padre con la herencia que le correspondía y la mal gastó. Entonces, cuando vino la crisis, se arrepintió y pensó en volver con su padre donde sabía que hay abundancia1. Este hijo pecó y cayó muy bajo, pasó de tener grandes sueños a la pesadilla de querer comer los desperdicios de los cerdos. Esto es un buen ejemplo de lo que sucede cuando nos alejamos de Dios, junto a quien podemos ser productivos y soñar con un buen futuro, al contrario de las pesadillas y desperdicios que encontramos en el mundo. No cambies tus sueños por pesadillas, alejándote de Dios.