Lo que pidas al Padre será Hecho
Los que llevan mucho fruto glorifican al Padre, y los que glorifican al Padre tienen de todo. Debemos dar fruto y tener acceso al poder de Dios, a la fuerza que no tenemos, pero que El nos da.
Los que llevan mucho fruto glorifican al Padre, y los que glorifican al Padre tienen de todo. Debemos dar fruto y tener acceso al poder de Dios, a la fuerza que no tenemos, pero que El nos da.
Liz, una bella joven colombiana de 25 años, Lic. en informática de profesión, conoció a Martín, Mexicano de 32 años. Ing. Industrial en un chat room a través de Internet. A decir de Liz, le impresionó la inteligencia, sinceridad y facilidad de palabra que Martín demostró desde su primera charla.
Al principio para Liz, Martín era un Ciberamigo de quien pensó no conocería jamás por la gran distancia entre país y país, sin embargo, cuando Martín comenzó a enviarle tarjetas electrónicas y poemas, ella se sintió halagada por despertar tan nobles sentimientos en Martín.
A Carlos Armando lo conocí evangelizando mediante presentaciones mímicas y de teatro. Generalmente las hacía en un parque, llevando a los prados y flores que veían morir la tarde, el colorido y la alegría que despierta conocer las Buenas Nuevas. Alrededor se reunían hombres, mujeres y niños que, poco a poco y sin percatarse, iban entrando en ese mundo de fantasía en el que la realidad raya con la imaginación, y en el que volamos hacia otros escenarios, de ilusión y sueños. Minutos después se les escuchaba reír o manifestar expresiones de tristeza, conforme avanzara el drama.
Él Señor habla con una voz apacible y delicada, aunque muy clara, firme y amorosa. Pero si haces mucho ruido, no la escucharás. Si quieres escuchar al Señor, tendrás que quedarte a solas y en silencio en algún lugar, de algún modo y en algún momento. Si escuchas al Señor, Él resolverá muchos de tus problemas antes siquiera de empezar el día. Pero si te sumerges en todos tus problemas, dificultades y tareas sin detenerte a orar y recibir instrucciones de tu celestial Comandante en Jefe, ¡serás como un soldado que intentará librar una guerra por su cuenta, sin prestar atención a su comando central!
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar. –Mario Benedetti
Sólo porque alguien no te ame como tu quieres, no significa que no te ame con todo su ser. –Gabriel José García Márquez