Debemos aprende a dar con la misma alegría con la recibimos, ambas actitudes son producto de la bendición y misericordia del Señor.
Juan 4: 35-36 dice: ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.
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