La experiencia no enseña que hacerle una promesa a un niño y no cumplirle, es lo peor que le pudiera suceder a una persona, una vez lanzado el compromiso verbal no habrá marcha atrás, porque solo quedarán grandes instantes, minutos u horas de insistencia total hasta su cumplimiento. Pues en el reino de Dios donde debemos ser crédulos como niños, caminar bajo promesas divinas es solo un estilo de vida donde al igual la lucha y la perseverancia se hacen palpables hasta que éstas se hagan una realidad.
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