Lectura: Mateo 7:24,25
Por medio de la fe en Jesucristo nos convertimos en hijos de Dios y en ciudadanos del cielo (Fil 3.20). Ya no pertenecemos a este mundo. Nuestra lealtad es al Señor; y para vivir de una manera agradable a Dios, nuestras creencias deben concordar con lo que Él nos enseña. Entre éstas están que:
- La Biblia es veraz. Ella contiene la revelación de nuestro Padre celestial: su naturaleza, su plan de salvación y sus tratos con la humanidad. Dios, en su omnipotencia, se aseguró de que su Palabra fuera puesta por escrito sin ningún error (2 Ti 3.16). Aquí encontramos todo lo que necesitamos para la vida cristiana (2 P 1.3). Puesto que la Biblia es la autoridad final en cuanto a fe y conducta, aceptar su veracidad es esencial para todo creyente.
- El Señor creó los cielos y la tierra, incluyéndonos a nosotros. Génesis revela a un Dios personal que estuvo involucrado íntimamente en esta obra. Como Creador, Él tiene la autoridad y el poder sobre lo que ha hecho.
- Hay un solo Dios, que se expresa a sí mismo por medio de tres personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Las palabras Deidad, Trinidad y Dios Trino, se utilizan todas para referirse a este concepto, que es apoyado por numerosos pasajes de la Escritura. Por ejemplo, el Espíritu y Jesús estuvieron activos en la creación (Gn 1.2; Col 1.16), y son identificados como divinos (Jn 10.30; 16.7-15).
Hágase estas preguntas: ¿Creo que toda la Biblia es la Palabra de Dios inspirada e infalible? ¿Estoy creciendo en mi comprensión de ella? ¿Estoy aprendiendo a conocer al Espíritu Santo, así como a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo? ¿He aceptado la autoridad del Señor sobre mi vida, mi familia y mi propio mundo?
Original de: En Contacto
Comparte este artículo en Facebook