Lectura: 2da. Timoteo 4:7
Creo que el Espíritu Santo nos llena de determinación santa. Es algo que Dios tiene, y que nos imparte por medio de su Espíritu. No debemos rendirnos o dejarnos vencer fácilmente. Tenemos que determinar que el pasado no nos vencerá, siguiendo adelante sin estancarnos. No debemos temer las dificultades. Las cosas de valor nunca vienen fácilmente. La determinación es decisión. Su definición incluye “osadía” y “valor”. Significa tener un propósito firme. Tenemos que ser decididos y mantener nuestras decisiones. Si te encuentras de doble ánimo acerca de algo, te motivo a preguntarle a Dios qué quiere para tu vida y seguir su voluntad. No te vayas en otro rumbo debido al cansancio. Creo que tienes lo que se necesita para vivir en victoria. Si has aceptado a Jesús como tu Señor y Salvador, su determinación está en ti, porque Él vive dentro ti. Pelea la buena batalla. Corre para ganar. Determina que ganarás el premio. ¡No te rindas!
¡Lo puedes lograr!
Haz esto: Depende de la fuerza de Dios, no de la tuya. Repite en voz alta varias veces cada día: “¡Nunca me daré por vencida! ¡Terminaré la carrera!”
Original de: Ministerios Joyce Meyer
Comparte este artículo en Facebook