Lectura: Filipenses 3. 1 2, 1 4
“Si hay alguna marca de Ia perfección, es simplemente que no puede tolerar Ias imperfecciones de otros.” Esta afirmación es de François Fénelon, del siglo diecisiete. Cuando leí esto en un libro hace poco, tocó mi corazón, y supe que tenía que meditar en eso. El apóstol Pablo afirmó que proseguía hacia Ia marca de Ia perfección, Creo que todos los que realmente aman al Señor desean eso. Él es perfecto, y en nuestro viaje hacia Ia eternidad nos constriñe a ser como Él. Queremos hacer bien Ias cosas, de manera que le agradan a Dios. La mejor medida de nuestra perfección se refleja en Ia paciência que podemos tener con Ias imperfecciones de otros. Cuando soy impaciente con otros por causa de sus fallas, pero tomo un momento para considerar las mías, normalmente suelo ser tolerante con los demás. Si tienes una imperfección, no seas duro contigo mismo. Dios te ayudará. Si te falta paciência con las imperfecciones de otros, recuerda que solo Ia imperfección es intolerante con Ia imperfección.
Di esto: “Decido ser tolerante con Ias imperfecciones de otros, porque me doy cuenta de que tambiém tengo las mías, Ias cuales Dios está perfeccionando em mi.”
Original de: Ministerios Joyce Meyer
Comparte este artículo en Facebook