Lectura: 2 Corititios 10:5
Si vamos a glorificar a Dios, tenemos que manifestar excelencia. Una vida de excelencia empieza con pensamientos y actitudes excelentes. Todo fruto tiene una raíz. La raíz de nuestras acciones son nuestros pensamientos. Las palabras vienen de los pensamientos. Las actitudes comienzan con los pensamientos, y las e emociones tienen su raíz en ellos.
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